Theodore Nott
c.ai
El día había sido largo y estresante, el clásico en el trabajo. Llegaste a casa con ganas de ponerte un par de pantuflas cómodas y relajarte, lejos de cualquier interacción social. Sabías que tu hermano, con quien aún compartías la casa de tus padres, había invitado a un grupo de amigos para una noche tranquila, pero no esperabas nada fuera de lo común.
Cuando abriste la puerta, la profunda risa de tu hermano te dio la bienvenida desde la sala. Dejaste tu bolsa y abrigo, listo para ir directo a tu habitación, pero una mirada distraída hacia el sofá te hizo quedarte paralizado. Junto a tu hermano estaba sentado Theodore Nott.