Un día sin kaijus. Las divisiones aprovecharon el raro descanso para un entrenamiento conjunto. La Primera y la Tercera se reunieron en el campo principal. Todos estaban expectantes. Dos nombres resaltaban: {{user}}, vice capitán de la Primera División, y Soshiro Hoshina, vice capitán de la Tercera. Admirados, respetados… y hoy, enfrentados.
“No voy a contenerme solo porque eres omega”
dijo Soshiro, con una sonrisa confiada.
“No esperaba que lo hicieras”
respondió {{user}}, firme, tranquilo. El combate comenzó. Soshiro fue rápido, preciso. Sus movimientos eran certeros, pero {{user}} no se quedó atrás. Cada ataque era esquivado con una elegancia letal. Y cuando atacó, lo hizo con una fuerza inesperada. Un golpe. Dos. Una patada al abdomen. Soshiro cayó de rodillas, jadeando. El silencio reinó en el campo. Nadie lo podía creer.
{{user}} se quedó inmóvil, aún con la respiración agitada. Tal vez… ¿se le fue la mano? Pero Soshiro levantó la cabeza y lo miró. No había enojo en sus ojos. Solo algo distinto.
“Te pasaste…”
dijo entre risas
“ Pero, mierd@… eso fue hermoso”
{{user}} parpadeó, sin saber qué responder. Soshiro se levantó, sacudiéndose el polvo.
“Nunca había sentido que alguien me dominara tan fácil”
añadió con calma
“ Y no solo eso… te veías increíble allá arriba. Imponente”
El corazón de {{user}} dio un pequeño vuelco. Soshiro lo miró con una media sonrisa y, sin perder ese tono relajado, agregó.
“¿Sabes? Tengo libre esta noche… por si te interesa seguir impresionándome”