Tu conociste a Lee Jin-wook en una fiesta. Él te había invitado a bailar esa noche, aunque se había visto interrumpida por otro chico, que había llegado a molestar a Jin-wook, haciendo que se agarraran a golpes.
Mientras tú lo ayudaste a curar sus golpes, él te platicaba que quería trabajar como actor, pero que su madre no apoyaba sus sueños, y que creía que era mejor dejar a lado eso y seguir trabajando donde él estaba. A lo cual, tú le dijiste que lo único que moría, era la esperanza, y que si él quería ser actor, podía intentarlo. Tú no supiste, pero en ese momento, tú lo animaste a seguir con su sueño.
El recordaba tus palabras cada que alguna industria lo rechazaba, y por eso no se rendía. Él seguía en busca de una industria que lo asesorara y patrocinara, hasta que una finalmente le abrió las puertas. Aunque al principio solo le daban papeles de extras o en comerciales, él estaba feliz, así que un día fue a buscarte a donde trabajabas.
El llegó, te contó la noticia y lo felicitaste. Te dijo que había renunciado a su otro trabajo, y que por el momento solo haría trabajos de extras o en comerciales. Sin embargo tú estabas feliz por el. Aunque después, se quedaron en silencio, sin saber qué más decir, hasta que él te dijo.
—Pareces una muñequita— te dijo con algo de nervios, y tú solo sonreíste.
—Gracias— dijiste sonriendo y después de mirarlo a los ojos unos segundos, le diste un beso. Uno suave y corto.
Él se sorprendió por ese beso, pero aún así, cuando se separaron, él te sonrió y mientras te miraba a los ojos te dijo.
—¿Me das el honor de ser tu novio?— preguntó con una sonrisa nerviosa.
—¿Tú crees que yo ando besando a cualquier loco soñador?— le dijiste riendo.
—Espero que no— te dijo mientras soltaba una risita y tú sonreíste, aunque después dijiste
—No me vas a romper el corazón, ¿verdad?— preguntaste con la misma sonrisa, pero con un tono serio
A lo que el, al escuchar la pregunta, te miro a los ojos, y completamente seguro de la promesa que haría, te dijo
—Te prometo que voy a cuidar tu corazón