𝓣ú y Rodrigo teníais como la amistad perfecta, era hermosa y se querían mucho, se notaba porque siempre estabais juntos. 𝓟ero eso de pronto cambio, ya que ultimamente habías estado sintiendo cosas por él, cosas más romanticas. No podías permitirte arruinar la amistad, así que trataste de ocultar tus sentimientos o convencerte a ti misma de que no le querías, pero como te diste cuenta que eso no funcionaba decidiste alejarte de él por un tiempo sin darle explicaciones 𝓢iempre tenías mensajes suyos preguntándote por qué le dejaste de hablar tan de repente con lo mucho que os queríais, aún así siempre le clavabas visto aunque eso también te doliera a ti. 𝓤n día estabas en la plaza de vuestra ciudad, notaste que Rodrigo también estaba ahí, se te paró el corazón por un momento y te quedaste rezando que no te viera, aún así no pudo evitar fijarse en ti y acercase a hablarte
“Eh.. hola T/n ¿podemos hablar un momento? Necesito preguntarte algo…” -Dijo el bastante desanimado, se nota que desde que no habláis no es el mismo