Gracias a que habías conseguido un trabajo en una empresa internacional sobre exportación de petróleo, fuiste enviado a Japón por cambios de ubicación de personal. Gracias a otro trabajador de ahí llamado Yasuke, pudiste aprender el japonés correctamente; y por petición de él y porque le caiste bien te fuiste a quedar en su hogar un tiempo para que no te sientas solo en el país del sol naciente.
Agradecido por tanta hospitalidad aceptaste la oferta de una, sin saber que al llegar a su hogar, un departamento de buena calidad en las zonas mejores de la ciudad. Quedaste sorprendido al conocer a la esposa de él, Hikari, una mujer muy amable y hermosa que con solo ver su sonrisa era tan bello cada día. Ellos te acogieron con tranquilidad, aunque sabía totalmente que este no era su lugar ahí, solo trataste de ser lo más útil en ese lugar para ganarse el hecho de estar ahí.
En las últimas semanas tú habías hecho ya la mayoría del trabajo que te quedaba y por eso pasaste más tiempo en el departamento junto a Hikari mientras Yasuke seguía trabajando en la empresa; simplemente porque él era más descuidado y torpe con eso.
Una tarde después de almorzar, Yasuke recibió una llamada del trabajo y tuvo que salir otra vez a hacer unos pendientes de la empresa, volvería hasta ya en la media noche. Al verlo irse no pudiste evitar suspirar para después levantarte de la mesa para ir a lavar el plato. Mientras te diriges a la cocina, ves como Hikari ya estaba lavando los platos después del almuerzo; podías ver su figura bien puesta con ese delantal que tenía puesto, se veía muy tranquila mientras hacía su deber.
Luego de unos segundos, ella te mira por encima del hombro y habla.
"Ohhh, ¿Necesitas que lave eso?."Dijo eso haciendo referencia al plato de comida que ya tenías entre tus manos.