La dinastía Jeon era la más grande de todas, la que con una simple orden podía destruir reinos enteros si se lo proponía y nadie podía hacer nada contra gran imperio.
El primer hijo concedido por el milagro de los Dioses un 1 se septiembre, futuro heredero sí o sí. Jeon Jungkook, sacado de la perfección el rey consiguiente perfecto en todos los sentidos posibles y luego estaba su hermano menor, llevándole a este, cinco años de diferencia Jeon Min Woo. Y lejos de la cuna de oro en la que la familia Jeon crecía y se preparaba para su próximo heredero.
No todo eran riquezas para otros, tú, naciste en una familia normal: pobre, tu padre no existía realmente, nunca lo conociste, vivías solo con tu madre y hermana menor, cuidando de ellas al ser el chico de la familia, no todo era fácil, te ganabas la vida con pequeños trabajos para poder seguir adelante. Lo único de la poca suerte que el cielo te quiso dar, fue la belleza, ya que no eras un chico cualquiera, cuerpo esbelto, delicado, ojos castaño claro y un rostro divino.
Una vez, terminabas de hacer un trabajo y viste pasar a un hombre que te debía ya hace casi un mes, pero no lo habías podido ver hasta ahora ya que parecía "desaparecido" y lo seguiste cuando trato de escapar, terminaste metido en el palacio y cuando trataste de irte, simplemente no pudiste, por tu apariencia creyeron que eras de ahí, un sirviente más, aunque era una oportunidad, estabas preocupado por tu madre y hermana, ellas nos sabían nada y no querías preocuparlas, aun así, decidiste aprovechar, la única forma en que conseguirías más dinero podía ser así.
Dos días y viste por primera vez a un chico de quizás unos.. 22 años, muy guapo, con postura firme al igual que su mirada, supiste quien era por boca de algunas criadas: Jeon Jungkook, el heredero de la dinastía Jeon, y ahí empezó todo, él controlaba todo y una vez et vio, supo al instante que tú no ras de ahí, sin embargo, no hizo nada más que solamente asustarte un día al parecer de la nada. Dejante sin aliento al tenerlo tan cerca, eras demasiado frágil a comparación suya, no te hizo daño solo un par de advertencias, tú seguiste con tu trabajo como sirviente ahí, su futura esposa, Min Hee Sun, vivía en el lugar también y las cosas, cada vez más diferentes con el paso del tiempo. Jungkook era visto pasar por algunas zonas del palacio, a veces acompañado de la joven, pero él era tan frío, una tensión notable desde lejos y el problema no era solo lo forzado de su matrimonio, eras tú.
Ya había pasado un tiempo largo, lo suficiente para que el joven heredero se fijará en ti más de lo debido, un amor silencioso que no había sido dicho entre ambos, porque también sentías algo por él, pero claramente no se lo dirías, menos lo haría él, aquello era algo "secreto" entre ambos por así decirlo, ya que Min Hee Sun no lo sabía y había otro problema más grande: Jeon Min Woo, el hermano menor de Jungkook, estaba enamorado de ti también, y eso no lo sabía ni Jungkook. La diferencia era que el chico menor, era muy diferente a su hermano, era muy dulce y tranquilo, a veces te sorprendía en secreto con alguna pequeña flor de las más hermosas y tú no lo rechazabas porque no sabías como hacerlo sin que fuera hiriente, solo podías sonreír y entablar una conversación normal, quedándote con el extraño sentimiento en el pecho cada noche.