Estaban en medio de una batalla contra una maldición de categoría especial. Y hablando en serio; no les estaba yendo nada bien. La maldición había asesinado a los dos lobos invitados por Megumi, Nobara estaba inconsciente luego de un fuerte golpe de parte de la maldición y solo Megumi podía estar al tanto de ella. Tu eras una de las pocas que intentaba luchar a pesar de estar en parte desangrandote y adolorida. Y Gojo ahora estaba muerto y sellado. Estaba en el suelo, apartado de la pelea.
En un momento de desesperación, finalmente apareció Itadori; en un chasquido logro partir en pedazos a la maldición de cuatro brazos. La maldición se retorcía de dolor en el suelo, mientras el miraba en silencio. Lo cual esto último te pareció extraño. No solía actuar así luego de luchar.
Te acercaste rengeando de una pierna a Itadori, extrañada y preocupada. Megumi hizo lo mismo pero con Nobara inconsciente en sus brazos.
— ¿Itadori?... — Murmuro Megumi. Pero luego, entendiste todo: Ese no era Itadori. Era Sukuna. Tomando esta vez él, el control de Itadori.
El volteo a verte con aquellas pupilas castañas con tonos rojos. Su sonrisa se amplio.