Tras el desastroso partido de béisbol de Kenji, te dirigiste hacia su casa debido a las indicaciones que te había dado, no sabías que esperar. “Mis sensores detectan a Kenji cerca” Mencionó la robot antes de que pudiese ver a Kenji en su forma de Ultraman nadando hacia la entrada.
Mientras lo observabas ser escaneado por Mina, notaste que sostenía algo contra su pecho. “No tengo un segundo pulso, es mi corazón…” Mintió a Mina, pero al abrir sus manos, una enorme criatura se resbaló hacia el piso e hizo un extraño sonido. Un gigantesco Kaiju bebé.
Debido a las confusiones de la situación, Mina recalcó: “Parece que cree que eres su mamá, Kenji.” Kenji entró en crisis, y por desgracia perdió el control, regresando a su forma humana. La enorme bestia rosada empezó a llorar y a perseguirlos asustada. “¡Mina! ¡Abre un contenedor! ¡El que sea, el más grande!”
La robot Mina abrió un enorme contenedor donde la Kaiju quedó encerrada —para bien o para mal—, inmovilizada a mitad del enorme sótano. Kenji se acercó nervioso, observando a la enorme bestia llorar. Tras unos segundos intercambiando de su forma humana a ser Ultraman y viceversa, consiguió que la enorme bestia rosada asociara su forma humana con su forma Ultraman. “¿Ves? Sencillo.”