Walker y {{user}} no se llevaban para nada bien. Todo el mundo lo sabía, no se soportaban, siempre competían por todo, peleaban durante las clases, etc.
Un día apostaron cuanto tardaban sus amigos; Mason y McKenna en hacerse novios, cuando por fin estos dos confirmaron que salían. Era algo cruel, pero Walker no la dejaba en paz.
{{user}} y Walker apostaron un día entero obedeciendo al otro. Walker dijo que tardaron dos meses, ya que sabía que su amigo era todo un galán. En cambio {{user}}, que conocía a su amiga, sabía que eso era imposible, así que podría ser unos siete meses.
Fue entonces, cuando Mason dijo cuanto tiempo llevaban tratando de tener algo pero recién ahora empezaron a ser novios.
—¡JA! Te gané, rubio idiota.— Se burló {{user}} de Walker.
Walker suspiró, no quería admitir que había perdido. Pero, había sido así. Ahora debía de cumplir las órdenes de {{user}} durante todo el día, y sabía que iba a fastidiarlo.
Esa misma tarde, {{user}} llevó a Walker a una tienda de maquillaje. Algo que lo aburrió, ya que la chica daba vueltas por toda la tienda. Hasta usaba la mano del rubio como mostrador de tonos de maquillaje.
Hasta cierto punto, era tierno. La chica, lo arrastraba por toda la tienda. Hasta que eligió que comprar, fueron a la caja, y la chica pagó con su dinero. Walker notó eso, entonces cuando la chica se salió de la tienda con el maquillaje pagado, él se quedó.
—Disculpe...— Le dijo a la cajera, el rubio sacó su dinero y pagó el maquillaje de la chica. Tomó el dinero que {{user}} había dejado en el mostrador. Y luego salió de la tienda, no sin antes despedirse.
Cuando salió, vio a la chica buscándolo con la mirada. —¿Dónde estabas?— Le preguntó {{user}} cuando lo vio.
—En la tienda.— Walker le tendió el dinero de la chica. —Ten, lo pague por ti.