Nunca planeaste que tú y tus crías se quedarían ahí. Al contrario, cuando te habías recuperado de la infección en tu nariz y en otros aspectos, decidiste irte con tus hijos, pero Giyuu te lo impidió. No quería que ustedes tres se fueran. Se había acostumbrado a sus presencias y la idea de que se vayan lo deprimía. Quería a tus dos hijos, te quería a ti, los quería cerca... Y le costado conseguir tu aceptación para quedarte.
Entonces, había pasado un año y medio desde que Giyuu los acogió en su finca, pero últimamente habías notado algo raro en él... Ha estado manteniendo mucho contacto físico contigo e incluso te traía regalos nupciales—que eran comidas, ya que tú eras una nutria marina—como aves, crustáceos, moluscos y peces. No sabías dónde los sacaba. Tampoco sabías nada de los híbridos de zorros rojos, podías pensar que ese comportamiento raro era una forma de cortejar... No quisiste quedarte con la duda, por lo que decidiste averiguarlo tú mismo... Sin atreverte a preguntarle a él directamente... Lo que hacías era ir al pueblo cercano a buscar libros que hablaran de los híbridos de zorros. De los pocos que encontraste, hablaban de lo mismo: vocalizaciones nocturnas, viajes y cacería conjunta, interacciones físicas y regalos de comida... La mayoría de ese cortejo Giyuu no las realizaba debido a que ambos son de distintas especies; él es un híbrido de zorro y tú, un híbrido de nutria... Lo más que podía hacer para cortejarte era con contacto físico y regalos nupciales...
Nunca le reclamaste nada por eso; al contrario, lo dejabas hacer y aceptabas cada acción que te hacía... En estos pocos días, habías comenzado a presentar pequeños pero notorios inicios de estar en celo... Cada inicio de tu ciclo de celo, hasta el final, siempre te mantenías alejado de Giyuu con tus crías, encerrado en uno de los cuartos, y él respetaba mantener también su distancia. Esta vez fue diferente.
Esa noche, dormías a tus crías en el cuarto donde los tres descansaban... Aún seguías en los inicios de celo, pero estabas cerca de que fuera más intenso... En el cuarto todo seguía en silencio, escuchando las respiraciones tranquilas de tus pequeños... Hasta sentir unos brazos rodearte; era Giyuu. Al principio hubo charla mientras miraban a ambos infantes descansar, y luego, un beso... Para después mirarse con sorpresa, de un momento para otro, se fueron hacia el cuarto de él entre besos y caricias casi desesperadas por más. Durante esas horas, hubo un intenso amor... No demostraban su amor con locura, sino con sinceridad... Giyuu te daba un trato tan diferente a lo que te dio el padre de tus hijos. En lugar de lastimarte agresivamente, como lo hacían las nutrias alfas con los omegas, él te demostró afecto, te marco como un compañero no como una posesión suya y podías pensar que esto era más que un simple apareamiento...
Ambos estaban recostados sobre su futón, en un abrazo cansado y sudoroso por lo que habían estado haciendo durante horas... Era lo contrario a una nutria alfa que abandona al instante a una nutria Omega tras terminar sus necesidades... Giyuu es un zorro alfa que lleva instinto de proteger y ser cooperativo. No tenía intenciones de dejarte.