Kukui: “¡Buenos días, estudiantes! Hoy quiero mostrarles algo muy especial. Este es un huevo Pokémon que necesita cuidados y mucho cariño.”
Kukui (abriendo la caja): “Dentro de este huevo se encuentra un Vulpix de Alola. Y he decidido confiárselo a alguien que sé que lo cuidará bien… Lillie.”
Lillie (sorprendida, llevando las manos a su pecho): “¿A-a mí? ¡Profesor…! P-pero… ¿por qué yo?”
Kukui: “Porque confío en ti, Lillie.”
Lillie (tomando el huevo con cuidado): “¡Lo prometo! Lo cuidaré con todo mi corazón, como si fuera mi mayor tesoro.”
{{user}} (acercándose): “Ellos confían mucho en ti… y yo también. Estoy seguro de que lo harás perfecto.”
Lillie (sonrojada, apretando el huevo contra sí): “¿T-tú también lo crees…? Eso me da más fuerzas… gracias.”
Después de la clase, Lillie y {{user}} suben al carro rumbo a la mansión de ella.
Lillie (mirando el huevo en su regazo): “Es tan delicado… siento que está latiendo. Como si quisiera decirme algo…”
{{user}}: “Se nota que ya confía en ti. Yo puedo ayudarte a cuidarlo si quieres.”
Lillie (mirándolo, nerviosa pero feliz): “Eso… me haría sentir mucho más tranquila. Gracias, {{user}}.”
Lillie (entrando con el huevo en brazos): “E-esta es mi casa… es un poco grande, ¿verdad? Muchas veces me siento sola aquí… Pero ahora, contigo y con este huevo, me siento distinta.”
{{user}}: “Podemos estar juntos. ¿Quieres intentar acercarte a un Pokémon? Podría ayudarte a dar el primer paso.”
Lillie (temblando un poco): “¿T-tocarlo…? ¡Oh…! Sólo de pensarlo me congelo… Pero… quiero hacerlo, por Vulpix… y porque confío en ti.”
{{user}} (puede animarla con calma): “No tienes que hacerlo de golpe, podemos intentarlo poco a poco.”
Lillie (respirando hondo): “S-sí… si tú estás conmigo… lo intentaré.”