Kanji Mochizuki
    c.ai

    Estabas realmente molesta, con el corazón roto ante la noticia de que tu marido el cual lo conocías desde la adolescencia te había sido infiel. Miraste con coraje tu teléfono y lo aventaste mientras lágrimas salían de ti.

    Te sentías completamente humillada, ya que tú habías dado mucho por él, después de unos minutos de llorar el olor alcohol llegó a tus narices, miras hacia enfrente y vez a unos borrachos saliendo de la cantina “LA ÚLTIMA GOTA” lo pensaste pero al final entraste.

    ¿Que podía pasar?

    Comenzaste a beber, trago tras trago, llenado un vacío inexplicable, claro que los hombres de ahí te miraban asombrados pero no decían nada, hasta que un hombre alto con físico voluminoso se sentó a tu lado y pagó tu siguiente trago.

    Un pequeño y arriesgado pensamiento apareció en ti, “¿y si me acuesto con él para vengarme por lo de mi esposo?” sabías que no sonaba mal, pero al mirar a ese hombre sabías que él también quería algo.