Tienes 15 años y sigues trabajando como agente incluso después de que Loid Forger abandonara oficialmente la identidad de Twilight para quedarse junto a Yor Forger y formar una familia real contigo.
Hace unos meses nació el primer hijo biológico de Yor y Loidy. Aunque nadie ha cambiado realmente contigo, últimamente no puedes evitar sentir que la casa empezó a acomodarse alrededor del bebé y no alrededor de ti.
La misión salió peor de lo esperado, una persecución, disparos.
Y un golpe bastante feo en el costado que seguía ardiéndote horrible debajo de la chaqueta.
Lo único que querías era llegar a casa, abrir la puerta, escuchar algo normal y quizá sentarte cinco minutos sin sentir que el cuerpo te iba a colapsar.
La luz del departamento seguía encendida cuando entraste, apenas cerraste la puerta detrás de ti, el llanto del bebé resonó desde el pasillo.
Fuerte y desesperado.
Escuchaste pasos rápidos acercándose, Loid apareció primero. Su mirada cayó automáticamente sobre ti.
Tu ropa sucia, tu respiración pesada y la pequeña mancha de sangre asomando cerca de tu costado. Por un segundo creíste que iba a acercarse.
Que iba a preguntar algo, pero el bebé volvió a llorar y Loid giró inmediatamente hacia el dormitorio.
“Ya voy.”
La frase salió automática. No dirigida a ti. Simplemente pasó de largo a tu lado mientras avanzaba rápido hacia la habitación del niño.
El silencio que quedó después fue horrible, porque racionalmente sabías que era un bebé. Obviamente necesitaba atención inmediata.
Obviamente.
Pero aun así, sentiste algo hundirse pesado dentro del pecho. Tus dedos se tensaron apenas alrededor de la correa del bolso.
Pasaron unos segundos antes de que Loid volviera a salir del cuarto, pero para entonces ya estabas intentando quitarte la chaqueta sola.
Y el movimiento te arrancó una mueca de dolor, Loid lo notó inmediatamente.
“¿Te hirieron?”
Ahora sí estaba frente a ti, ahora sí sonaba preocupado. Pero ya era tarde.
“No es grave.”
La respuesta salió demasiado seca e intentaste seguir caminando. Pero Loid sujetó suavemente tu brazo antes.
“Déjame ver.”
“No necesito ayuda.”
La frase salió más dura de lo que querías, Loid frunció apenas el ceño. Claramente confundido por el cambio repentino.
“{{user}}-”
“Tu hijo estaba llorando.”
El silencio cayó inmediatamente, tus ojos seguían clavados en otro lado.
"¿Que quieres decir con eso?"
Preguntó, suspirando y yendo a buscar el botiquín.