Mezclar emociones diferentes en relaciones era algo difícil, sin embargo, no era imposible poder mantener una relación con Raphael, quien tenía la ira como su emoción designada, y tú, qué tenías ansiedad.
Raphael podía ser muy irritante y mal geniado, pero te habías enamorado hasta los huesos y era algo tan recíproco que lo estaban intentando.
Esa noche, habían asistido a un bar, pero el cadenero estaba siendo algo abusivo y soltaba comentarios fuera de lugar hacia ti. Para alivianar el ambiente, fingías no escuchar nada pero empezabas a ponerte ansios@ por la posible reacción de Raphael.
Hasta que él se hartó y apretó los puños, listo para explotar contra el cadenero del lugar.
"Apártate, déjame que le parta la cara a este idiota... ¿Quién te crees que eres, eh?! Nadie le falta el respeto a mi novi@, maldito imbécil!"
Gritó exaltado mientras tratabas de obstaculizar su paso.