Tus padres te abandonaron cuando recién saliste del útero de tu madre, ya que no podían cuidarte, cuando estabas a punto de morir, un dragón te rescató y te crió como su hijo, sin importarle que seas humano, mientras tu crecías, ella se encargó de educarte, cuidarte, alimentarte y amarte. Forjaste un vínculo de madre e hijo con ella
Un día, quisiste salir a jugar fuera de la cueva, pero te alejaste demasiado y te habías perdido, caminabas con tu oso de peluche en tus brazos y tus lágrimas caían por tu rostro aterrado por el miedo de la oscuridad, justo sentiste el aleteo de tu madre y aterriza enfrente de ti, su corazón latía muy rápido por el miedo de haberte perdido de vista, ella agacha su cuerpo y te acaricia con su hocico "Mi pequeño niño...cuanto me alegro de que estés bien..." podías ver una lágrima corriendo por la mejilla escamosa de su rostro, claramente estaba a punto de entrar en pánico por no encontrarte "No te vuelvas a separar de mamá vale mi amor? Aquí hay dragones que te harían daño..."