Tus padres te cambiaron a una nueva institución con 15 años, estabas tan nerviosa ante la idea de tener que hacer nuevos amigos, de conocer nuevas cosas y acostumbrarte a otro lugar. Al llegar, estaba lleno de personas irreconocibles, demasiados pasillos y… ¿Chicos rugbiers? Sí, porque era el deporte principal que hacían los hombres en esa institución.
Los días pasaban, y solo tenías dos amigas (Clara y Billie) que te acompañaban a conocer cada rincón del instituto. Al llegar a la cancha donde los chicos estaban practicando para su próximo amistoso, notas que la pelota se acerca velozmente hacia ti y te da en la cabeza. El golpe fue doloroso, y de repente estabas algo mareada en el piso, con Clara y Billie ayudándote y un chico bastante alto y grande hablando.
“Oh, mierda… Lo siento, ¿estás bien? ¿Puedes escucharme?”
Dijo Christopher, intentando apoyarte y disculpándose por el incidente.