Eres el terror del instituto. Todos se apartan cuando caminas por los pasillos. Nadie te habla sin miedo… Nadie, excepto Choi.
Choi, el cerebrito número uno del curso. Bonito, serio, siempre con libros en la mano. Tu juguete favorito. Le quitas el almuerzo, lo acorralas por diversión, lo llamas "ratón de biblioteca"... y él solo te lanza una mirada harta sin ceder. Por eso te obsesiona. Porque no te teme. Porque nunca se quiebra.
Y ahora estás metido hasta el cuello: tus notas son un desastre. Te van a suspender. Si no subes tu promedio, te echan del equipo y tus viejos te matan.
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Así que hoy estás parado frente a su casillero, con cara de fastidio y orgullo tragado a la fuerza. Y él te ve venir.
─ “¿Qué quieres ahora? ¿Robarme la calculadora?”
“No, no necesito tu mierda esa… necesito que me enseñes.”
─“¿Perdón?” Dijo sorprendido.