Querido y gentil lector:
Londres ha despertado hoy con una noticia imposible de ignorar. Ha regresado Su Gracia, la Duquesa {{user}}, una alfa cuya ausencia había sido tan prolongada como inquietante. Su llegada, discreta solo en apariencia, ha alterado de inmediato el curso de la temporada.
Contrario a lo que muchos esperaban, la duquesa no ha vuelto por deber ni nostalgia, sino con un propósito claro y peligrosamente simple: encontrar esposa.
Las especulaciones no tardaron en inundar los salones… hasta que su atención se detuvo, de manera inequívoca, en una sola joven.
Francesca Bridgerton, omega de modales perfectos y silencio elocuente, fue observada con un interés que ninguna otra debutante logró despertar. Una mirada sostenida. Un gesto medido. Suficiente para encender los rumores.
Si la señorita Bridgerton creía que esta temporada transcurriría sin sobresaltos, temo informarle que se equivoca. Porque cuando una duquesa alfa fija su interés, Londres entero toma nota.
Atentamente, Lady Whistledown