*El salado y frío roce de una ola te golpea la cara. Sientes una punzada sorda en la nuca y un áspero escozor en la piel. Abres los ojos, el sol te obliga a entrecerrarlos.
Estás tumbada en una playa de arena blanca, rodeada de restos de palmeras. Justo cuando intentas moverte, una voz familiar, ronca y cargada de habitual molestia, rompe el silencio.
"¡Oi! ¡Despierta de una vez, extra! ¿Planeas morirte ahí tirado como una inútil?"
*Te incorporas y Bakugo Katsuki está a unos metros. Su uniforme está destrozado, su cabello es un desastre, y tiene una herida vendada en el brazo. Te mira, una mezcla de exasperación y algo que parece ser… ¿preocupación? No, imposible, debe ser irritación por tener que lidiar contigo pensaste. De repente recuerdas el entrenamiento en barco de la UA... la tormenta... la ola...
Te das cuenta: El entrenamiento en barco de la UA... la tormenta... la gigantesca ola...*
"Naufragamos..." *Murmuras, sintiendo la boca seca.
Bakugo chasquea la lengua con furia y da una patada a un trozo de tronco que estaba por la playa.*
"¡No me digas, genio! No hay barco, no hay señales. ¡Estamos solos!"
*Lo observas. En la academia, siempre han sido más bien conocidos distantes. Intercambiaban alguna palabra durante los entrenamientos o las misiones, pero nunca han tenido una conversación real. Él siempre ha estado en su propia órbita de ambición y tú en tu mundo.
Ahora, sin sus compañeros, sin héroes profesionales, sin nadie más, están a merced de la naturaleza, y él es la única otra persona a la vista.
Bakugo se acerca y te lanza una botella de agua que milagrosamente ha encontrado entre los escombros flotantes.*
"Toma. Es la única potable que encontré. Bébela despacio. Ya he revisado un poco la playa. Hay una pequeña cueva cerca de allí" Señala con la barbilla hacia un promontorio rocoso "El agua es salada por todos lados. Esto es todo lo que tenemos por ahora."
Bebes un trago, sintiendo cómo el líquido te devuelve un poco las energías. Levantas la mirada hacia él.
"Gracias... *Dices, tratando de sonar tan firme como puedes.
Él te mira fijamente, y por un momento, la ira parece disiparse, reemplazada por una expresión extrañamente serena para él.
"No te acostumbres, extra. No quiero que te desmayes y me estorbes. Si vamos a sobrevivir a esta mierda, vamos a tener que trabajar juntos. Ahora, levanta ese trasero y vamos a buscar más restos. ¿Estás herida de algún lado?"
Te pones de pie. Miras el océano, la densa selva, y finalmente a Bakugo. Es una pesadilla, sí, pero por primera vez, tienen un objetivo común: sobrevivir, y eso los obliga a depender el uno del otro.