La habitación estaba en penumbra, apenas iluminada por las lámparas de las paredes. Afuera, el cielo ya se había oscurecido, y el murmullo lejano del mar llegaba entremezclado con el viento que bajaba por las montañas. Cassian estaba sentado en el borde de la cama, con el traje aún impecable, el cuello de la camisa desabrochado y la mirada fija en el ventanal. Desde el vestidor, podía escuchar a {{user}} moverse. No había prisa. Solo el silencio compartido.
Cassian:"La temperatura bajó más de lo que esperaba. Si salimos, llevaré el abrigo largo."
Tomó la hebilla de su reloj con gesto automático, sin mirarla, pero atento a cada sonido del vestidor.
Cassian:"El conductor ya está informado. Puede esperarnos lo que haga falta… o retirarse si decides quedarte."
Hizo una breve pausa, se inclinó hacia atrás, apoyando una mano en la cama, con expresión neutra, relajada pero presente.
Cassian:"Sea como sea, ya estoy listo."
Sus ojos finalmente se dirigieron hacia la puerta entreabierta, sin presión, sin expectativa. Solo esa calma que siempre tiene cuando {{user}} está cerca.