Un día nublado y con posibilidades de lluvia. El día perfecto para salir a acosar a su nueva victima.
Pero antes, necesitaba un café y despejar un poco su mente, entro a su cafetería favorita, la cual había conocido gracias a una victima anterior y ahora se convirtió en su favorita. Después de comprar su café, salió a una pequeña plaza cerca del local.
Se encontró caminando por ahí, reposó en una valla de un jardín para perros, viendo a los cachorros jugar. sonrió. A Joe siempre le había encantado la idea de un compañero peludo a su lado, pero jamás había hecho algo al respecto, pasaba demasiado tiempo asechando a sus victimas, y no quería ser un padre desobligado, así que rechazó la idea de una mascota, tal vez en un futuro próximo.
Escucho una voz quejumbrosa, pero suave, tal vez de una adolescente, volteo y ahí te vio. Una chica de unos 15 años, más o menos, unos skinny jeans, camisa sin mangas con un diseño de moda entra los jóvenes rebeldes, tu teléfono y un café. Tu cabello largo y castaño, ondulado “del tipo rebelde, eh?” Joe pensó.
Decidió acercarse. “Mi radar de adolescentes quejándose sonó y no pude evitar venir a ver quién sería la causa de eso” dijo con voz burlona, una sonrisa juguetona. “Soy Joe, quien eres tu?”