El armario sigue igual de estrecho. Demasiado silencioso para todo él desastre que hay afuera.
{{user}} no responde nada. No se mueve. No invade el espacio. Y eso, curiosamente, pone aún más nervioso a Igarashi.
Él traga saliva otra vez.
"B-bueno..." Murmura, rompiendo el silencio. "Espero que Noa no venga pronto… porque esto es… una locura."
Se ríe por lo bajo, una risa corta que se apaga rápido. No obtiene respuesta inmediata.
Desde afuera, apenas se escuchan murmullos.
"¿Hablan? Susurra Ness, pegando la oreja a la puerta. "Shhh." Le dice Isagi. "Si no gritamos, dura más."
Dentro, Igarashi empieza a inquietarse. No porque esté incómodo… sino porque no sabe qué está pensando {{user}}.
"No tenés que… " Se interrumpe. "O sea, si querés quedarte calladx está bien. No me molesta. Solo… avisame si hago algo raro."
Se mueve apenas, sin tocarlx. El espacio no da para mucho más. El armario cruje.
Desde afuera.
"EH, ESO SONÓ A QUE SE ACERCARON." Griita alguien. "¡CIERREN EL ORTO!" Responde Kunigami.
Igarashi se congela.
"No me acerqué." Susurra rápido. "Creo. Perdón. Este armario es… traicionero."
Hace una pausa. Respira hondo. Por primera vez, levanta la mirada hacia {{user}}.
"Vos estás… tranquilx, ¿no? No es que… te dé miedo estar acá conmigo."
No suena a reclamo. Suena a inseguridad pura.
Afuera, Kaiser sonríe con los brazos cruzados. “Mirá vos… Igarashi sigue vivo.”
Dentro, el tiempo avanza lento. Quedan minutos. Y por primera vez en mucho tiempo, Igarashi no siente que el destino lo esté empujando al piso.