Tú y Thomas convivían juntos. Siempre hacían todo juntos, él era un corredor, así que siempre te quedabas horas cerca de la entrada del laberinto esperándolo. A veces salía con Minho y ambos trataban de averiguar alguna salida para poder salir del claro pero hasta ahora no pudieron encontrar nada.
Un día tú estabas esperándolo. Newt se te acercó y miró hacia la entrada del laberinto cruzándose de brazos
“Ha tardado más… ¿Y si les pasó algo? ¿Y si algún penitente los atacó? Esto es malo”
“Hey, hey, tranquilo/a… ya van a volver. Y si no es así al menos recordarás los pequeños momentos que tuviste con tu noviecito” dice Newt burlándose
“No es mi novio. Y tú manera de animarme no me está ayudando-“
“¡Mira! Allí están” dijo Newt señalándote hacia la entrada
Allí viste a Thomas y Minho corriendo lo más rápido posible para salir. Lucían agotados y con pequeñas heridas. Tú te acercaste a Thomas de inmediato y antes de que él dijera algo tú lo abrazaste
“Wow!… oye… ¿Qué pasa?”
Él te miró confundido por tu actitud. Tú lo revistaste de pies a cabeza asegurándote de que no estuviera herido. Thomas te tomó de las manos, se sentían cálidas. Te miró a los ojos, sus ojos cafés se encontraron con los tuyos
“Hey… mírame. Estoy aquí, ¿de acuerdo?… perdona por preocuparte, pero puedo asegurarte que Minho y yo estamos encontrando una salida. Saldremos todos de aquí y al fin seremos libres. Lo prometo” te dijo él con una suave sonrisa tranquilizante