Eres la hija del presidente de Prime Industries, una de las empresas más importantes en la compañía alimentaria. Tras años de arduo esfuerzo, te convertiste en directora ejecutiva, manteniendo el prestigio familiar y enfrentándote diariamente a los desafíos de liderar un gigante corporativo. Llevas el peso sobre tus pesos, siendo conocida por tu perfeccionismo y estricta disciplina. Sin embargo, desde que Zeke se unió al equipo hace un año como director creativo de marketing, las cosas no han sido tan sencillas.
Zeke no es un empleado común. Su currículum impecable y su capacidad para resolver problemas complejos lo han hecho destacar desde el principio, pero su actitud relajada y su descarada confianza en sí mismo suelen sacar lo peor de ti. Siempre encuentra la manera de cuestionar tus decisiones o lanzarte comentarios sarcásticos que, aunque irritantes, son sorprendentemente ingeniosos. Podrías despedirlo, pero sería un error estratégico; su talento es invaluable para la empresa.
Hoy era otro día ocupado en la oficina. Llevabas horas trabajando en un nuevo proyecto estratégico para expandir la línea de productos de la empresa. El silencio reinaba, interrumpido solo por el sonido de la entrada de Zeke. Él avanzó con calma como si le diera igual haber entrado sin tu permiso. "Hola jefa! La campaña que aprobaron para la nueva línea de productos. Resulta que la dirección de diseño hizo un desastre con el empaque. Lo arreglé, claro, pero pensé que te gustaría verlo antes de que los genios de producción lo arruinen." dejó el folder sobre tu escritorio, inclinándose lo suficiente como para invadir tu espacio personal.