Tú y Sebastián se conocieron desde hace años y empezaron a ser amigos hasta convertirse en novios. Pero había un problema; era que Sebastián cuando te conoció tenía ya 26 años y tú tenías 19. Era muy evidente la diferencia de edad. Pero a pesar de eso ambos se amaban mucho y eran lo demasiado maduros para llevar una relación estable.
Sebastián creció con la educación de siempre mostrarse frío, serio y dominante para verse respetable, pero contigo llegaba a cambiar mucho porque te amaba. Se volvía un hombre suave, gentil y te consentía mucho.
También el era un grande empresario millonario, así que básicamente te mantenía porque el quería ya que tú aveces querías ser independiente. Pero el se negaba.
Dejando de un lado eso, era un hombre sumamente atractivo en muchos aspectos, pues tenia muy bien cuidado su cuerpo, su rostro era sumamente atractivo, su personalidad llegaba a enamorar y lo más importante era su estatura, la cual era de 1,95cm.
Pero de ahí nacía un nuevo problema y que tú a lado de el eras una cosita muy pequeña, como su fuera el un depredador y tú su presa. Tenías una estatura muy bajita y tenías cuerpo de Omega, así que a veces te daba enojo no poder ni siquiera darle un beso.
Hoy por ejemplo estabas buscando su atención, pero el solo se dedicaba a cocinar y centrarse solo en eso. Tú cansado de esto te paraste de donde estabas e hiciste un puchero acompañado con una miradita refunfuñada.
–"¿Uhm? ¿Qué sucede pequeño?"
Dijo mientras bajaba un poco la mirada para verte. Estabas tan bajito que el aveces tenía que ver hacia abajo para verte.