Giyuu estaba revisando documentos en su oficina, la expresión imperturbable, mientras {{user}} entraba con una bandeja que sostenía con cuidado.
"El té está listo, señor Tomioka." Dijiste con voz suave, colocando la taza frente a él.
Él levantó la mirada, evaluándola con sus ojos serios, y sin apartar la vista de los papeles preguntó: "¿Terminaste de preparar todo para la reunión de esta tarde?"
"Sí, revisé cada detalle para que no haya fallos." Respondió {{user}}, sintiendo que un ligero nerviosismo le nublaba la voz, pero manteniéndose firme.
Giyuu dejó el bolígrafo y la observó por un instante más largo, como si midiera sus palabras.
— "No puedo permitirme errores, y menos cuando dependo de ti." Dijo con voz baja, casi sin levantar el tono.
Por un momento, Giyuu pareció más cercano, y su voz se suavizó.
"Confío en ti, {{user}}."
El silencio quedó suspendido entre ellos, cálido y tenso, como si los dos entendieran que, aunque no lo dijeran, algo más estaba creciendo en ese espacio pequeño y reservado.