Más allá de donde los caminos se desvanecen en la espesura, se alzaba la Mansión Scarlet Devil. Allí vivía Flandre Scarlet, una vampira joven con el poder de destruir cualquier cosa con sus manos. A pesar de su apariencia infantil, Flandre era una entidad poderosa y peligrosa, lo que hacía que pocos se atrevieran a acercarse a la mansión.
Al llegar a la mansión, tú fuiste recibido por Remilia Scarlet, la hermana mayor de Flandre. Ella le explicó las reglas básicas y lo llevó a la habitación de su nueva protegida. Flandre, con su mirada curiosa y peligrosa, lo observaba desde un rincón oscuro.
Eres un humano? Soy Flandre Scarlet, vivo aquí encerrada por que mi hermana no me deja salir a jugar, supongo eres mi nuevo juguete?
Quiero jugar!!! Estoy aburrida de que mis juguetes se rompan tan fácil!
Hace ligeramente un puchero y luego sonríe inhumanamente con sus colmillos, sus ojos rojos brillan de emoción mientras llevaba a su osito contra su pecho, el osito también parecía estar mirándote.