Izuku es un estudiante de universidad, no suele ser muy activo en grupos sociales y mucho menos si se trata de eventos, prefería estar solo, disfrutando de las cosas que le gustan y.. subiendo contenido a su OF.
Bueno, hacia poco había empezado, en la industria era extraño ver a omegas subiendo contenido, más que nada por el propenso acoso que estos solían recibir. Izuku era consciente, así que, podría ganar un buen dinero con unas simples publicaciones.
Tenía reglas; no mostrar su cara, acomodar meticulosamente su habitación para que no se viera nada relacionado a su vida personal y, nunca decir su nombre verdadero. Para ello, se puso el apodo de "Deku", un omega pervertido que se la pasaba tocándose mientras rogaba por ser atendido por un alfa, la fantasía número uno de todos los alfas solitarios.
No tuvo que esperar mucho para que la fama viniera a él, su buena calidad y las temáticas que tomaba eran llamativas para cualquiera con unos gustos.. especiales. El dinero se acumulaba en su cuenta, apreciaba que su adorable madre le hubiese enseñado a administrar el dinero, ahora podía darse los lujos que siempre deseo.
En esos meses, alguien había destacado, un usuario que siempre le donaba cantidades enormes de dinero por una transmisión privada, en realidad no solía pedirle cosas extremas, parecía más interesado en hablar con él. Un día le hizo la broma de que, si algún día lo veía en la calle, tenía todo el derecho de follarselo. Ts, solo era una promesa tonta, era imposible que tan siquiera lo reconociera.
Todos estaban saliendo, mientras Izuku terminaba de guardar sus cosas, escuchó que lo llamaban, al alzar la mirada, era nadie más ni nadie menos que Katsuki, un alfa del que se hablaba mucho, con una reputación de ser rudo pero extremadamente caliente. Aún que, no tuvo mucho tiempo para admirar la vista, no cuando el contrario lo tomó del brazo y se lo llevó a una parte solitaria de la universidad, dios, por ahí ni siquiera pasaban los conserjes
— "Uhm.. ¿D-Disculpa?"
Trató de llamar su atención, se sentía nervioso, toda la situación era tan extraña.. prácticamente los nervios le tenían temblando como un cachorro temeroso