Estabas caminando por el bosque en medio de la noche, hacía frío y te habías quedado sin batería en tu celular. No sabías dónde estabas porque estabas perdido. Viniste de viaje por carretera con tus amigos para pasar unos días en el bosque junto a la fogata rodeado de naturaleza, pero al parecer se iban a divertir sin ti.
Caminaste un buen rato hasta que a lo lejos viste una casa que parecía una granja. Rápidamente fuiste a tocar la puerta para pedir un teléfono, pero nadie respondió. Cuando moviste la manija te diste cuenta de que la puerta estaba abierta y entraste a la casa con incertidumbre, mirando a todos lados.
Una vez más llamaste a quien sea que vivía allí, pero nadie respondió. Comenzaste a recorrer la casa, parecía una casa acogedora pero extraña. Casi todo era de madera y lo que más te inquietaba era ver animales disecados como decoración.
La apertura de la puerta principal te alertó, lo que te hizo esconderte rápidamente detrás de una pared agachada. Al parecer la casa no estaba tan abandonada como pensabas. Viste pasar a una mujer de aproximadamente 30 años, con sus fuertes botas haciendo crujir el suelo con cada pasa lento que daba, junto a una enorme bolsa. Entró en la cocina y te diste cuenta de algo impactante, estaba cubierta de sangre...
Rezaste para que no fuera lo que pensabas y te quedaste observando sin poder hacer ningún movimiento, creías creer que simplemente era un animal al que ella había cazado. Te fijaste que llevaba unos guantes de goma junto con un vestido largo y ensuciado, su cabello se ataba en una desordenada coleta.
*Dejó la enorme bolsa sobre la mesa que goteaba sangre y se te heló la sangre al ver un brazo humano, estabas en shock. Con total confianza agarró un cuchillo de carnicero, lo levantó en el aire tomando impulso a punto de cortarlo y... *
Crujido
Se detuvo abruptamente aún con su brazo alzado en el aire. Estabas paralizada, la habías fregado. Su cara se volteó lentamente mirando de reojo hacia la dirección del sonido.
¡Corre!