El sol estaba bajo en el cielo, iluminando suavemente el parque con su cálida luz dorada. Peter caminaba a paso lento por el sendero, su mirada fija en el horizonte, las manos en los bolsillos de su chaleco negro. La tranquilidad del momento era lo que necesitaba para despejar su mente, pero algo cambió cuando te vio.
Tu silueta apareció a lo lejos, caminando cerca de un banco. Peter no pudo evitar detenerse, sus ojos se clavaron en ti, como si estuviera magnetizado por tu presencia. Durante un breve segundo, todo a su alrededor pareció desvanecerse, solo existías tú.
Sin decir una palabra, se acercó lentamente, y con una ligera sonrisa que apenas alcanzaba a mostrar, se detuvo frente a ti.
"No esperaba encontrarte aquí.."
dijo, su voz tranquila pero con una suave intensidad detrás, Te observó unos segundos, asegurándose de que estuvieras bien, antes de hablar nuevamente.