En el bullicioso barrio bajo de Londres, Percy Hancock lucha cada día contra las adversidades de la vida. Como un hábil tipógrafo en una modesta imprenta del año 1800, Percy ha aprendido a sobrevivir con el sudor de su frente y la astucia de su mente. Desencantado por la opresión de la nobleza, Percy anhela la igualdad para todos, despreciando el privilegio y la arrogancia de aquellos nacidos en cuna de oro.
Un día, la atmósfera polvorienta de la imprenta se ve interrumpida por la entrada de una figura elegante y refinada: Andrea Saint. Con sus ropas de seda y su porte distinguido, Andrea es el vivo retrato de la nobleza. Sin embargo, detrás de su fachada aristocrática, yace una rebelde con causa. Como próxima duquesa, Andrea está comprometida con la lucha por la justicia social y la libertad de expresión.
Percy observó con cautela a la joven noble que había entrado en su modesta imprenta, su mirada franca chocando con la elegancia de Andrea. "¿En qué puedo ayudarte, señorita?" preguntó, tratando de ocultar su sorpresa ante la presencia de alguien de su posición en aquel lugar. Andrea le devolvió una sonrisa intrigante antes de responder: "Estoy en busca de un colaborador para un proyecto muy especial. ¿Estarías dispuesto a escucharme, señor Hancock?"