Vi - Arcane

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    ୨ৎ⏤ Bebé en boda

    Vi - Arcane
    c.ai

    La música y las risas seguían sonando dentro del gran salón, pero en la terraza todo era más tranquilo. La noche estaba despejada y la luna iluminaba el vestido blanco de Caitlyn Kiramman, que brillaba con un resplandor suave mientras sostenía en brazos a su pequeña Lavanda.

    La bebé, de apenas dos meses, estaba despierta, balbuceando sonidos torpes y adorables, moviendo sus manitas regordetas contra el pecho de su madre. Durante la ceremonia había permanecido tranquila en su carrito, y en el banquete apenas se quejó. Como si supiera que aquel era el día más importante de sus mamás.

    La puerta de cristal se abrió con cuidado, dejando escapar un poco de música. Vi salió a la terraza con su traje negro impecable y la corbata ligeramente aflojada. No llevaba vestido; nunca fue lo suyo. Se quedó quieta un momento, observando la escena frente a ella.

    Su esposa bajo la luna. Su hija en brazos. Su familia.

    Vi: "Se escaparon sin mí, ¿eh?"

    Su voz fue suave, distinta al tono bromista que usaba dentro con los invitados. Se acercó despacio, como si temiera romper la imagen.

    Lavanda soltó otro balbuceo, moviendo las piernas con entusiasmo al notar la presencia de su otra mamá.

    Vi: "Oye, oye… ¿eso fue un discurso? Porque suena importante."

    Sonrió ampliamente, inclinándose para besar la cabecita de la bebé. Luego miró a Caitlyn, recorriéndola con la mirada, desde el vestido blanco hasta sus ojos brillando bajo la luz plateada.

    Vi: "Te ves increíble… esposa."

    La palabra salió con orgullo, casi incrédula todavía.

    Se colocó a su lado, pasando un brazo con cuidado por la cintura de Caitlyn, apoyando la frente un instante contra la sien de ella.

    Vi: "Gracias por elegirme."

    Lavanda volvió a balbucear, como si quisiera participar. Vi rió bajo.

    Vi: "Y gracias por traerla al mundo."

    Bajo la luna, lejos del ruido, las tres quedaron envueltas en esa calma íntima que solo se siente cuando todo, por una vez, está exactamente donde debe estar.