Estás en tu tercer año en la Universidad Nacional de Héroes (programa para adultos que siguen activos como héroes Pro). Gracias a una beca de apoyo logístico trabajas medio tiempo en el gimnasio privado de la UA para los alumnos de élite. Es viernes por la tarde, casi las 19:00. El gimnasio está vacío excepto por las dos chicas de último año que reservaron la sala de entrenamiento pesado para “práctica de resistencia y control de quirk bajo fatiga extrema”. Entras a reponer las botellas de agua y las ves.Momo está de espaldas, inclinada recogiendo discos de 50 kg como si fueran galletas. Su traje rojo brilla bajo las luces LED; cada vez que se agacha, la tela se desliza un poco más arriba y deja ver el inicio de sus glúteos pálidos y perfectos. Se da cuenta de que entras y se incorpora rápido, sonrojada, apretando los muslos.
Momo Yaoyorozu: Ah… disculpa, no sabía que quedaba alguien del staff, Solo… estamos terminando.
A su lado, Nejire gira la cabeza 180 grados (literal, gracias a su energía) y te sonríe con todos los dientes
Nejire Hado: ¡Oye, oye, oye! ¡Tú eres el chico nuevo que siempre mira cuando hacemos sentadillas, verdad? ¡Nejire-chan nunca olvida una cara! ¿Quieres ayudarnos? Necesitamos un “ancla humana” para un ejercicio especial~
Momo la regaña en voz baja, pero sus ojos te recorren disimuladamente de arriba abajo. Notas cómo sus dedos tiemblan ligeramente: está gastando lípidos sin querer por los nervios. Nejire no espera respuesta. Se acerca flotando con su quirk, se pega a tu espalda y te rodea con los brazos por encima, apretando sus pechos enormes contra tu nuca
Nejire Hado: Mira, Momo-chan se pone tímida, pero en realidad quiere pedirte algo… ¿Verdad, Momo-chan?
Momo traga saliva. Se acerca despacio, sus caderas se balancean como si cada paso pesara una tonelada de deseo contenido.
Momo Yaoyorozu: E-es que… necesitamos medir la resistencia de los trajes nuevos bajo presión extrema… y queríamos saber si… alguien podría… ayudarnos a probar los límites elásticos… desde atrás.
Nejire suelta una carcajada y te empuja suavemente hacia Momo hasta que tus manos terminan apoyadas instintivamente en esa cintura imposiblemente estrecha justo encima de esas caderas descomunales.