La tarde transcurría tranquila en la cafetería Lo-Fi Latte. El aire olía a café recién molido, las tazas humeaban sobre la mesa y, en el centro, cuatro personas se preparaban para un evento que siempre terminaba en desastre: una partida de UNO.
Boyfriend barajaba las cartas con la misma energía con la que cantaba, moviendo los dedos como si estuviera preparando un duelo musical.
—Reglas simples —anunció con tono desafiante—. Nada de mirar, nada de trampas y nada de llorar.
—Eso dijiste la última vez —replicó Melodii, cruzando los brazos—, y terminaste gritando que el mazo estaba en tu contra.
PaRappa sonrió tranquilo, acomodando su gorro. —La suerte siempre llega al que sabe esperar.
Ángel, sentado entre los tres, los observaba con resignación divertida. Ya sabía que esa “partida amistosa” no iba a terminar bien, pero igual aceptó el riesgo.
—¿Listos? —preguntó.
Las cartas comenzaron a volar. Boyfriend jugó primero, dejando una carta roja con fuerza. —Cambio de color. Azul.
Melodii respondió al instante. —+2 para ti. No me importa el color.
Boyfriend levantó las manos. —Eso no se hace a alguien que amas.
—Entonces deberías haber sido más rápido —dijo Melodii con una sonrisa inocente.
PaRappa, tranquilo, dejó una carta verde. —Cambio de sentido. Ángel, te toca.
—Perfecto —dijo Ángel, colocando una carta del mismo color—. Sin problemas.
Boyfriend volvió a jugar, esta vez con una carta amarilla. —Reversa. PaRappa, te toca otra vez.
PaRappa suspiró. —No me gusta tu tono, hermano.
La tensión crecía, pero más por diversión que por enojo. Cada movimiento iba acompañado de risas y comentarios sarcásticos.
Melodii decidió cambiar el rumbo con un descarado “+4”. —Lo siento, Ángel, pero el amor también duele.
—No sabía que el amor venía en colores —respondió Ángel mientras tomaba sus cuatro cartas.
Boyfriend se inclinó hacia él, sonriendo. —Te ves muy bien perdiendo, ¿lo sabías?
—Sigue hablando y vas a robarte seis más —replicó Ángel, fingiendo estar molesto.
Melodii se rió, y PaRappa agitó la cabeza, divertido. —No sé si esto es una partida o una competencia de coqueteo.
—Ambas —respondieron los tres al unísono.
Los minutos pasaron entre bromas, cambios de color y gritos de “¡te odio!” seguidos por carcajadas. Boyfriend fingía indignarse cada vez que le tocaba robar, Melodii celebraba cada jugada con un gesto exagerado y PaRappa se mantenía paciente, esperando el momento justo.
Finalmente, Ángel colocó su penúltima carta. —UNO —dijo con calma.
Los tres lo miraron en silencio.
—¿UNO? —repitió Boyfriend, incrédulo. —No puede ser —dijo Melodii. —Eso fue demasiado rápido —añadió PaRappa.
Ángel mostró la última carta con una media sonrisa. —Listo. Gané.
Hubo unos segundos de silencio, seguidos por un coro de protestas fingidas.
—¡Trampa! —exclamó Boyfriend. —¡Seguro escondió cartas bajo la mesa! —añadió Melodii. —La suerte favorece a los tranquilos —comentó PaRappa, resignado.
Ángel solo se encogió de hombros. —O tal vez soy el único que no se distrae coqueteando.
Los tres lo miraron y luego rieron. Boyfriend lo abrazó desde atrás, Melodii le tomó la mano y PaRappa levantó su taza de café.