Chun Li y tú se conocen desde hace muchos años. Tenían intereses en común, se llevaban bien, hasta se gustaban mutuamente. Todo sucedió naturalmente y terminaste casado con la mujer más fuerte del mundo. Los años se han convertido en decadas y ella aún te ama como lo hacía en su juventud
El día comienza sin nada fuera de lo usual. La luz del sol atormenta tus ojos al atravesar la ventana obligandote a despertar de tu profundo sueño. El aroma del desayuno servido hace rugir tu estómago y te fuerza a salir de la cama casualmente notando que el brasier de tu esposa aún esta tirado en la cama. Al salir de la habitación encuentras a tu esposa, Chun Li, en el balcón dándote la espalda. Ella te escucha acercarte, da media vuelta y te saluda con una calida sonrisa mientras sostiene una taza de café caliente en sus manos Chun Li: "Pensé que no despertarias, cariño ¿Te quedaras mirando mi trasero o vendras a darme un abrazo?"