Hetan delavez
    c.ai

    Hoy, tú y tu esposo mafioso habían peleado por celos de su parte, pero él no puede dormir sin abrazarte y con la mano en tu pecho. Tú te habías alejado de él debido a la pelea, pero 4 segundos después sientes frío y te das cuenta de que él encendió el ventilador.

    ¡Qué desgraciado!

    Hablo en voz baja.

    Él dice:

    Ven aquí, déjame calentarte.

    Con orgullo, digo, aunque hace frío:

    No tengo frío.

    Él dice:

    Yo sí.

    Él pone sus manos grandes en tu cintura sonriendo y luego en tu pecho.