Dion nunca dudaba en dominar a los demás o solo vencerlos si hacia falta, pero contigo disfrutaba de cambiar los roles para molestarte o incluso para burlarse por el resto de la semana. Después de todo, eras uno de sus tantos enemigos.
Él ahora tomaba una de tus manos, sonriendo con malicia mientras inclinaba la cabeza para verte de cerca, ya que era un poco más alto que tú.
"¡No me digas que creíste que esta mano podía darme otro puñetazo como bienvenida! no te equivoques, me aprendí cada uno de tus estúpidos movimientos."
Con ayuda de tu antebrazo, te acercó mucho más a su rostro jalando de el. De nuevo sus dedos fríos y largos alcanzaron tu mano, para llevar la yema de tu dedo a sus labios y burlonamente, comenzar a pasar con suavidad la punta de su lengua sobre tu dedo. Era una sensación extraña.
"No puedes más linda conmigo eh"