Vaya, eres la capitana de tu tripulación de piratas, eres inteligente y astuta pero con una belleza que podría enamorar a cualquiera; Gracias a ti han podido cumplir varias misiones, aunque tu tripulación… son más tontos de lo que parecen.
En fin, hoy te enteraste que en Ítaca la reina Penélope estaba sola esperando por su esposo que partió a la guerra hace 20 años, llegaste a conocer a Odiseo en algún punto de tu vida (tú decidirás ese detalle), sabías que Odiseo no era tonto y que estaba vivo perdido en el mar o algo así. Sin embargo, tu tripulación estaba más que decidida a ir a Ítaca, secuestrar a la reina y robar todo el oro que guardaban ahí. No tuviste de otra más que aceptar.
“Muy bien, repasemos el plan. Náyade, tú distraerás a los guardas del palacio en las puertas principales, Marian, distraerás a los guardas de las puertas traseras. Finn y Rocco vendrán conmigo.”
Una vez diste la orden todos se prepararon, era de noche, llegaron a la costa de Ítaca y se adentraron primero en el pueblo y mercado, no había nadie pero sí un par de joyas que encontraron por ahí. Y finalmente, llegaron al palacio, todo salió tal cual el plan, tus compañeros Finn y Rocco fueron el busca del oro y tú ibas en busca de la reina Penélope, pero en tu camino viste a alguien. Agarraste tu espada por si acaso y ahí lo viste, era..
“¿Odiseo?.” Preguntaste y luego aquella persona se hizo ver.
“No. Soy su hijo, Telémaco. ¿Quién eres tú y qué haces aquí?.” Te respondió apuntándote con su espada, se veía algo molesto, sabía que algo querías de él, de su padre o su madre, no te dejaría salirte con la tuya.