Tu padre como todas las mañana se encontraba sentado en el sofá sujetando su cabeza y masajeando sus sienes entre pequeños quejidos cada poco tiempo, era normal para ti
Siguiendo tu rutina antes de que el autobús de la escuela pasará por la calle de tu casa estabas preparando su desayuno, un simple plato con cereal, después de alistarte. Tu pequeña mente de 6 años te protegía de lo que pasaba a tu alrededor, te convencía de que tu padre estaba enfermo mientras te encargadas de encubrir la situación, escondiendo las botellas y latas cuando venían tus compañeros de clase, falsificabas su firma para permisos escolares y creando excusas para eventos a los cuales no iba por perder el conocimiento entre botellas
Hace poco te habías acabado el dinero de tu cumpleaños para comprar comida por lo que ya no había mucho en casa. Y mientras terminabas tu desayuno tu padre por primera vez se dio cuenta de que se había preparado completamente sola, nada de movimientos torpes o desórdenes, parecía un adulto... Y sobrio se dio cuenta de que no estaba bien