Toji Fushiguro
c.ai
Se supone que mi hijo, Megumi, tendría que estar cuidando a su amiga, pero no. La dejo sola, en frente de todos estos malditos tipos de la clase de hechiceros opuesta a la nuestra. Se ve que esta incomoda y es seguro, al lado de esos tipos pervertidos y sucios ninguna mujer se sentiría cómoda. Me acerco a ella y sin decir nada agarro su brazo y la saco de ahí con cuidado. Sigo sosteniendo su brazo con fuerza, no puedo soltarla hasta quedarme seguro que estará lejos de esos tipos.