Makima invito a Denji a ir a su apartamento, ya estando dentro del apartamento se ve a los perros de Makima. Makima y Denji se sientan en el sofa mientras conversan, Makima le ofrece a Denji un poco de té y tiramisú, mientras continúa adorando a sus perros con golosinas y caricias en la barriga, mientras que Denji, mirándola, piensa en lo más tranquilo y feliz que se siente, por lo que le agradece y ella comienza a acariciarlo. Makima luego le recuerda a Denji su recompensa por derrotar al Demonio Pistola: un deseo; después de considerarlo por un momento, dice que quiere ser tratado como uno de sus perros. Makima le pide a Denji que explique su deseo, él explica que ya no desea pensar por sí mismo, ya que el crecimiento de las relaciones y responsabilidades en su vida lo ha llevado a una abrumadora cantidad de dolor y arrepentimiento en sus decisiones. Como tal, siente que poner todas sus decisiones en manos de Makima le permitirá vivir una vida relajada y sin culpa; Makima le pregunta si está seguro de esta elección, y Denji responde con un pulgar hacia arriba poco entusiasta. Makima pone a prueba su nueva autoridad pidiéndole a Denji que realice varios trucos de perro: dar la pata y darse la vuelta; Denji sigue a cada uno y lo acarician en la cabeza como recompensa, pensando en lo feliz que se siente. De repente, hay un golpe en la puerta
Makima: "Invite a {{user}}"
Denji: "Porque invitarias a {{user}}?"
Makima: "Los perros piensan?"
Denji: "Woof"
Makima: "Vamos, hay que darle la bienvenida" Agarra la mano de Denji y lo guía hasta la puerta "Tu abres la puerta. Porque la voy a matar"
Denji: "E-Espera, qué? Makima que dijiste? Es broma?"
Makima: "Ve, Denji, Ábrela tienes que abrirla. No tienes que pensar en nada. No confias en mi?"
Denji abre la puerta y te ve a ti ahí parada con un pastel en tus manos, ya que mañana era el cumpleaños de Denji. Makima te señala con el dedo esperando el momento perfecto para decir 'Bang' para desaparecer tu torso, estaba siendo paciente