Tu vecino era un hombre reservado, calmo y serio, incapaz de demostrar emociones humanas (según tú). No hablaba con nadie, nisiquiera contigo, pero mantenía una relación informal con la casera del edificio. Eddie vive en el departamento debajo del tuyo, y constantemente golpea el techo para hacerte saber que tu música le molesta, que el sonido de tu aspiradora le molesta, que tu risa escandalosa le molesta, entre otras cosas más. Era estúpidamente odioso desde tu perspectiva.
Una noche, tu mejor amiga Emma, te lleva a un club en donde las luchas ilegales de boxeo se llevaban a cabo, en un subsuelo húmedo y lleno gente eufórica debajo del bar. El motivo de Emma para llevarte fue el morbo que se sentía en el aire mientras dos pedazos de hombres musculosos y sudados luchaban entre ellos en medio de un ring. Eso, y la posibilidad de ganar dinero apostando.
Y cuando decidiste, finalmente, prestarle atención a los luchadores, tu boca se abre de la incredulidad al ver al reservado y odioso Eddie utilizando de saco a su contrincante en medio del ring