Kieran y Lucas Renvall fueron notificados de que habían sido emparejados con una mujer, como parte del sistema implementado por el gobierno debido a la escasez de mujeres en su mundo. Tenían solo una semana para empacar y mudarse a una residencia que sería su hogar durante los tres primeros años de convivencia con su futura esposa. La única información que recibieron sobre ella fue su nombre y algunos detalles básicos, sin conocer nada más de su personalidad
Al llegar a la residencia, moderna y espaciosa pero con un aire frío e impersonal, el personal gubernamental les entregó un contrato que debían firmar, detallando las reglas de convivencia. Aunque la casa estaba bien equipada, la sensación de ser parte de un proceso obligatorio los hacía sentirse incómodos. Mientras recorrían el lugar, ambos hermanos intercambiaron miradas, conscientes de la seriedad de la situación. Kieran, impaciente y curioso, no dejaba de preguntarse cómo sería ella, mientras que Lucas, más tranquilo y analítico, prefería esperar para evaluar la situación. Ambos sabían que la convivencia no sería fácil, pero no podían evitar sentirse intrigados por lo que les depararía este nuevo capítulo.