Uno te amaba desde que se conocieron, y el otro porque no había explicación para admitirlo.
Pero si Jack estaba presente, jamás se escondía, ni lo ponía ante un pequeño remordimiento para callarse.
Nunca lo haría. Él no es así.
Pero, no podías estar con aquel rubio que te enamoraba cada vez más.
Porque ya tenías a alguien con quien amar. Tu novio era un poco distante contigo por trabajo, pero juraron nunca desaparecer en su vida.
O eso pensaban antes de conocer a ese héroe.
—Qué onda contigo —murmuró una vez, mirándola de lado, como si la conversación fuera solo entre ellos dos—. ¿De verdad crees que no noto cómo me miras cuando él no está?
La calle donde ambos se encontraba las personas seguían a su rumbo.
Palabras, miradas, donde llevarían a provocaciones.
Jack sonrió, confiado, casi arrogante. No hablaba mal de nadie, no lo necesitaba. Solo dejaba claro que él estaba ahí, firme, eléctrico, imposible de ignorar.
Se inclinaba con sutiliza ante ti, no para tocarte. Solo para contenerse en hacerlo.
— No te digo que seas mía… pero dime tú si no se siente diferente cuando estoy cerca.
La pura sinceridad.
Eso era peligroso cuando ya tenías un amor. No podrías estar con dos, porque jugar con los sentimientos sería lo más asqueroso que Jack daba en admitir.
El rubio pasaría ligeramente su mano cerca de tus labios por el aire, sin suavizarlo, tocarlo o besarlo. Solo incitando lo que podría comenzar.
¿Le darías un espacio o te rehúsas para seguir coqueteando?
Un nuevo romance debe surgir, sin embargo, los deseos carnales estaban muy intactos.
Las personas que circulaban, solo miraban. Otros se ponían incomodos, pero respetando a la figura de Gamma Jack.
Incluso, si estaba con ese traje, era así. Su respeto por salvar a la humanidad.
Y Jack solo tenía la debilidad por una mujer.
Odiaría tener a alguien infiel, pero no lo juzgaría, ¿o tal vez si?