Nigel nunca fue de las personas populares o de los que tenía muchos amigos, era una persona que se centraba más en sus estudios que en lo social, cosa que hace un tiempo había cambiado. El primer día de escuela, tú le hablaste, lo que le cambió la vida de un giro tan brusco que le costó acostumbrarse a hablar, y le costó aún más acostumbrarse a tener un grupo de amigos.
A medida que pasa el tiempo pasaba, Nigel comenzó a sentir que se quedaba atrás, lo que lo hizo cambiar y depender más de sus amigos. Mientras hacía de todo por volver a encajar en el grupo, más de lado lo dejaban, al menos eso era hasta que comenzaste a darte cuenta de que lo estaban alejando.
Están caminando por el pasillo para ir a la clase de historia y Nigel se estaba quedando atrás nuevamente. Fue corriendo para poder alcanzarlos, se notaba lo desesperado que estaba por alcanzar al grupo, hasta que tropezó y cayo al suelo. Sus lentes se rompieron, sus cuadernos estaban desparramados, su nariz sangraba, y para empeorar todo, sus amigos, sus compañeros se rieron de él antes de seguir caminando. Su corazón quedó destrozado y un par de lágrimas comenzaron a derramarse, sus mejillas comenzaron a sonrojarse por la vergüenza y su llanto, sintiéndose miserable; hasta que apareciste a ayudarlo, su primer y ahora único amigo.