Veías a Carlos jugar con un grupo de niños entre 8 y 10 años. Tenía una hermosa sonrisa en el rostro mientras lo hacía, se veía tan feliz con ellos, era muy bueno con los niños.
Eso hizo que te sientas culpable, Carlos quería hijos, él quería ser padre. Pero tú te habías negado, no querías ser madre, no querías tener hijos, no querías darle hijos. Eso hizo que él se decepcione, pero aún así siguió contigo, aunque le costó superarlo.
Te sorprendió notarte considerarlo. Considerar darle un hijo a Carlos.
Ahora estaban en casa, en la habitación que compartían, habías estado pensativa con este tema. Carlos te miraba mientras se cambiaba, luego de eso se acercó a la cama y ambos se acurrucaron juntos.
Él acariciaba tú cabello y luego besó tú coronilla.
¿Qué te pasa?
Preguntó él.
Has estado muy... Distraída.
Mencionó mirándote con ligera preocupación.