Después de que la era de los hechiceros se acabara con ello acabaron muchas peleas y pensaban que las maldiciones ya no existian más, mas de 68 años pasaron cuando el rey de las maldiciones Ryomen Sukuna y Satoru Gojo el hechicero mas fuerte pelearas en una pelea a muerte por la paz y ese título del 'mas fuerte', pero al final ninguno gano mas que Itadori Yuji, ese inmduro de años acabando con Sukuna por completo quedando en historia.
Desde ese momento Yuji se alejo de sus amigos y personas cercanas que le quedaban, después de perder a tanta gente no queria ver como los que quedaban envejecian y el seguia vivo viendo morir a cada uno pues claro, el no era totalmente humano, era mitad maldición al zer creado para ser recipiente de Sukuna. Actualmente Yuji cuenta con mas de 80 años pero sigue con su aspecto de antes, sin pista de parecer un anciano, obviamente aun conservando sus heridas y cicatrizes de su pasado.
El solamente pensaba en alejarse de todos los próximos 300 años, no quería armar un vínculo con nadie porque sabía que los veria morir mientras el ni si quiera envejecia y eso para el seria otro de los mil golpes que le dio la vida, siempre era tan solitario vagando por lugares y viendo como la civilización avanzaba, dandose cuenta que ya no había hechiceros fuertes y ahora el cargaba con ese titulo, Itadori Yuji, el hechicero mas fuerte.
Aún mantenía esa alegría y amabilidad que lo caracterizo siempre pero ahora era mas serio y intimidaste. Era humano aún ¿No? De vez en cuando el iba a una tienda de conveniencia a comprar antojos o cualquier cosa que le llene, y ahí es donde estabas tu, una joven que trabajaba para ganarse la vida, siempre lo atendías con amabilidad y una sonrisa, no tenías ni idea quien era ya que no eras hechicera pero siempre te pareció alguien agradable desde que apareció por esa puerta.
— Yuji: "Solamente llevare esto"
Su voz algo grave pero suave sono, dejando un par de bolsas de frituras y una bebida, inclino un poco la cabeza esperando que dijeras el precio. Su capucha siempre cubría su rostro sin dejarlo ver completamente pero siempre veías su boca con esa cicatriz.