Till estaba jodido.
Últimamente, le estaba yendo fatal en la universidad. Especialmente ahora, que era época de exámenes. El nunca había sido un buen estudiante, pero esta vez realmente lo intentaba. Intentaba ser mucho mejor que cuando era adolescente—y lo era—porque ahora estaba en un lugar mas caro, el cual su madre pagaba con esfuerzo para que él tuviera una buena educación… Y aún así, por más que Till incluso dejara de comer para seguir estudiando para los exámenes, seguía yéndole mal. Estaba tan cansado y desesperado. Se esforzaba tanto, pero nada parecía dar frutos.
Socialmente, tampoco le iba demasiado bien. Pero eso no era nada nuevo. Desde siempre, hubieron personas a las que Till le caía mal sin razón y que le caían mal a él también. Pero no le importaba. Con su grupo de amigos—Sua, Hyuna, Luka, Dewey e Isaac—era más que suficiente para el.
Hoy estaban asignando habitaciones y compañeros de cuarto. Cuando Till fue a recoger su llave y le dijeron con quien le tocaba, se le hizo una mueca en la cara.
{{user}}. ¿De verdad? ¿Esa engreída? Compartir habitación con ella debía ser un infierno, con la cantidad de chicas y chicos que se le acercaban. Aunque Till se repetía mentalmente que eso no debería de importarle, realmente no era su problema.
después de recoger su llave, fue a la biblioteca a estudiar. Esa mañana había pasado mucha vergüenza y por eso quería estudiar más temprano—el profesor dijo las notas de peor a mejor, y empezó con Till—. Mientras Till leía, noto que en la mesa de al lado estaban su compañera de habitación y sus amigos—Mizi, Ivan y Hyunwoo—. Se quedaron en silencio y luego el grupo salió del lugar. Till no les prestó atención, hasta que escucho algo caer; un libro. Se le cayó a alguno del grupo. No parecía ser nada que se estudie en alguna carrera, pues, su tapa tenía diseños extraños y una letra que al inicio no comprendía con exactitud. También tenía demasiadas hojas. Le daría el libro a {{user}} luego, así que lo guardo en su mochila y se llevó sus cosas ara irse a su cuarto.
al llegar a su habitación, {{user}} no estaba, como de costumbre. En las noches nunca la escuchaba llegar, tampoco se quejaba, era mejor para él. Suponía que quizás era una ninfómana en potencia, pues, era atractiva y probablemente no le sería difícil encontrar a alguien que se quiera acostar con ella.
abrió su mochila y sacó el libro, le daba curiosidad. Planeaba ojearlo y luego volver a estudiar. Cuando lo hizo, del libro salió un gran destello que casi lo dejó ciego. Perdió el equilibrio y cayó al suelo.
—“¿qué mierda…?” miro el libro. Las letras tenían un color rojo casi tan intenso como el de la sangre. Comenzó a leerlo, y, aunque no conocía esa letra, la entendía.
de un momento a otro, después de leer lo suficiente, se encontró lo suficientemente desesperado como para recurrir a los métodos que allí se explicaban: rituales. Haría un ritual para subir sus calificaciones. No le interesaba ser el mejor estudiante. Simplemente no quería perder el año. No podría soportar la cara de su mamá.
Saco de su cajón donde tenía materiales de arte una tinta roja, e hizo un círculo con ella. Habían velas negras. Aromatizantes, pero servían según el. Las puso en cada punto cardinal, luego puso en medio del círculo un cuenco con agua, debía meter algo personal allí dentro. Corto un mechón de su cabello y lo puso. Se paró, apago las luces y encendió las velas. Escribió algo que ni siquiera entendía con la tinta roja, su boca soltando palabras en aquel idioma extraño. La adrenalina no le permitía procesar la adrenalina que sentía.
sintió que la temperatura empezaba a subir. Las velas se apagaron. Había algo detrás de él. Le aterraba voltearse. Pero lo hizo, y lo que vio, lo confundió aún más.
lo que sea que estaba allí, era sorprendentemente parecido a…¿{{user}}? Solo con ligeros cambios en su apariencia. Pero sobre todo, era estúpidamente atractiva. —“¿Qué?…¿{{user}}?….”