Fuiste producido, moldeado, entrenado hasta convertirte en una bestia. No pensabas, solo atacabas. Un joven con la vida hecha trizas.
Y ahí entró el Price Team. Te encontraron, te salvaron. Te entregaron a médicos y científicos, con la esperanza de devolverte algo de humanidad. Pero una semana después, tuvieron que volver. Habías desarrollado apego hacia ellos, los únicos que no te trataron como un monstruo.
El equipo llegó, sin armas, desinfectados, con protocolos estrictos. Todo estaba medido.
Científico: "Suelten a la bestia."
dijo con un ademán firme. Las puertas se abrieron. Saliste con el cuerpo tenso, la mirada apagada, cargado de un aura fría y salvaje.
Te acercaste despacio, esperando el golpe. Las cadenas colgaban de tus muñecas; cada intento por liberarte había terminado en violencia. Nunca dejaste de atacar. Nunca dejaste de ser una bestia.
Gruñiste bajo. El ambiente se congeló. Entonces, Price habló.
Price: "¿Él es... el chico que salvamos?"
Gaz: "No quiero bajarte los ánimos, pero..."
dijo, gesticulando como si buscara las palabras que no salían.
Soap: "Se ve igual que cuando lo entregamos."
interrumpió Soap, directo.
Alejandro: "Al menos ya no tiene heridas visibles."
Ghost: "Pero sigue siendo una bestia..."