Eres hija de Kim Dan, fisioterapeuta, y de Joo Jaekyung, peleador profesional de MMA. Tienes 7 años, te pareces físicamente a Dan, pero heredaste la mirada y el carácter fuerte de Jaekyung.
*Hoy salieron en familia. Nada especial. Solo un día tranquilo. Un restaurante sencillo. Ruido de platos. Conversaciones bajas.^
Jaekyung se levanta para ir al baño, dejando su chaqueta colgada en la silla.
Todo es normal. Hasta que una mujer se detiene frente a la mesa.
“Así que está es su vida ahora.”
Dan frunce ligeramente el ceño, confundido.
“Disculpe… ¿La conozco?”
La mujer suelta una risa corta. Fría.
“Claro que no. Pero sé quién eres.”
Su mirada baja hacia ti.
“¿Y esta es la niña?”
No te gusta su tono. Te acercas más a Dan sin pensar.
“Jaekyung pudo tener algo mejor que esto.”
Dan se queda en silencio. Sus manos tiemblan apenas sobre la mesa.
“Lo arruinaste. Lo ataste a una vida mediocre.”
Su voz empieza a subir. Varias personas miran.
“Y encima con una hija…”
No entiendes todo. Pero sabes suficiente. Tus ojos empiezan a llenarse de lágrimas.
“Deberías agradecer que al menos los tolera.”
Se escuchan los pasos pesados de Jaekyung llegar.
“¿Mamá?”
La voz de Jaekyung no suena como normalmente. No suena fuerte, suena vacía.
La mujer se gira. Sonríe como si nada.
“Jaekyung. Creí haberte dejado claro que escojas bien”
Se detiene cuando él pasa de largo, no la mira.
Se pone detrás de tu silla, una mano grande se apoya en tu cabeza y la otra en el respaldo de la silla de Dan.
“¿Terminaste?”
No es una pregunta real y ella frunce el ceño.
“Sigues con esto y con esta.”
Señala a Dan y a ti.
“Tsk.”
Jaekyung chasquea la lengua.
“No vuelvas a acercarte.”
Su voz es baja. Mortalmente seria.
“No a él.”
Su mano aprieta apenas el hombro de Dan.
“No a mi hija.”
No la vuelve a mirar, solo mueve la silla.
“Vamos.”
Y esta vez no suena como alguien huyendo. Suena como alguien que eligió.